Machu Picchu:

Todo lo que debes saber para tu viaje

Caminar por la ciudadela de Machu Picchu es una experiencia inolvidable. Para los que gustan de las caminatas o quieren un poco más de adrenalina, Machu Picchu ofrece dos opciones magníficas. El ascenso a Huayna Picchu y a la montaña Machu Picchu son experiencias que te permitirán ver esta joya de la arquitectura desde otro ángulo. ¿Sabes diferenciarlo? Si no tienes idea, te lo contamos:

Huayna Picchu 

La montaña Huayna Picchu es, sin duda, la más conocida: es la que aparece de fondo en todas las fotos y postales de Machu Picchu. El ascenso puede tomar entre 45 minutos y una hora, con escalinatas empinadas y caminos angostos que rodean la montaña al lado de intimidantes abismos. Es una experiencia no apta para los que sufren de vértigo, pero sí pueden superar su miedo, la vista desde lo alto valdrá cada paso.

Si se cuenta con más tiempo, dentro del circuito de Huayna Picchu se encuentra el Templo de la Luna o la Gran Caverna, una construcción maravillosa realizada dentro de una cueva de piedra. Todo el recorrido toma aproximadamente entre tres y cuatro horas.

Machu Picchu

La ciudadela inca se encuentra a los pies de la montaña Machu Picchu. Es decir, desde la cima de ella se aprecia tanto el sitio arqueológico como el Huayna Picchu, la cordillera del Vilcabamba y el nevado Salkantay. Todo en un mismo paisaje. La montaña Machu Picchu ha empezado a llamar la atención de los turistas, especialmente aquellos que buscan un camino menos retador y con poca gente recorriendolo. El ascenso es de aproximadamente dos horas y no es vertical como en Huayna Picchu, ideal para disfrutar del paisaje y recargarse de energía.

×